¿Qué pasa cuando una adicta a los sombreros como Nathalie Novi y
una aventurera como Clotilde Bernos se conocen?
Pues que todos sus personajes, como muy bien apunta Noelia, ¡llevan sombreros!
Los miles de detalles narrativos que la autora nos presenta
se complementan a la perfección con los miles de colores que la ilustradora nos regala.
Debe ser divertido observar a estas dos mujeres juntas... una de ellas ha tenido miles de oficios
y la otra, ha tenido miles de sombreros.
¡Seguro que toman el té en la copa de un baobab!
Hoy como Ming, nosotros podríamos haber sido otras personas... emperadores, brujas , cocodrilos, o ranas azules... pero no.
Porque hay veces que ser uno mismo es mucho mucho más divertido.


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